domingo, 27 de diciembre de 2015

Premio Conigriega 2015


¡¡Buenas tardes a los y a las Parody de las tres generaciones!! Os saludamos uno a una, desde el mayor a la más pequeña, desde las 1.0 a los 3.0.
Es una gran ilusión reunirnos aquí otro año más, como siempre, porque estamos a 25 de diciembre y nos encontramos toda la familia junta.
Qué alegría vernos de nuevo, disfrutando de todos los que están, echando de menos a aquéllas que no han podido venir hoy, y también con nuestro pensamiento en aquéllos otros que se nos han ido, que ¡vaya los añitos que llevamos últimamente!
Este año nos toca a Jose Revilla y a Fernan entregar el Premio Conigriega en su Octava Edición.
En primer lugar, y como no puede ser de otra manera, tenemos que agradecer, profundamente, el merecidísimo premio que nos dio el primo Willy hace 365 días; de hecho, como muchos habéis comentado, ya estaba tardando en llegarnos, y creemos como ustedes que ya hacía tiempo que tendría que habérsenos reconocido nuestra simpar aportación a esta piña familiar. Por eso no creemos que sean justas las sospechas de fraude, ni siquiera teniendo en cuenta que alguno de nosotros comparte despacho con el gran pianista, y que algún billetito o cajita de “catetos” se dejara por descuido en su mesa.

Habíamos pensado, de hecho, para garantizar que el premio siguiera en buenas manos, que este año le daríamos el premio Conigriega a Jose Revilla, y él lo devolvería el próximo año a Fernan, para así continuar por los siglos de los siglos…
Sin embargo, en un ataque de generosidad, y tras mucho meditar, hemos decidido entregar este año el preciado Octavo Premio Conigriega a Don Ricardo Parody Ruiz-Berdejo, el decano de la familia.
Muchos son los merecimientos que ostenta nuestro tío, eminente hematólogo que siguió las huellas paternas en su dedicación a la medicina, pero vamos a enumerar solo unas pocas.
Todos sabréis de qué personaje hablamos porque probablemente hayáis descolgado el teléfono en casa y al otro lado ha respondido un viejecito preguntando cualquier cosa sinsentido; alguna vez, en esta casa y en otras, se han recibido sustos inmerecidos de su parte, seguidos de unas risotadas inconfundibles; muchas veces le hemos visto dormido en cualquier sofá después de haberse comido un generoso menú del gusto del mismísimo Obélix, y aunque siempre anda por ahí en un discretito segundo plano, todos sabemos que es un tipo imprescindible, imponderable, e irrenunciable en esta familia.
El tío Ricardo, siempre que hemos sufrido momentos duros, o durísimos por parte de alguno de los tíos, primos, abuelos, o nietos, ha estado ayudando al que lo precisaba desde el minuto uno. Incluso desde el minuto menos uno, porque por su profesión y por su constante interés, a veces sabía lo que llegaba antes que nadie. Y eso de echar una mano se refiere al aspecto médico, yendo a casa de quien sea a cualquier hora intempestiva, para darnos su recomendación, dejar la receta, y regalar su comprensión; o facilitando tantos trámites hospitalarios como hemos ido precisando en todos estos años. Si hacemos memoria y recordamos los momentos realmente dramáticos que hemos pasado con nuestros más queridos familiares, siempre se nos viene a la mente la figura de nuestro homenajeado para mover todos los hilos posibles y hacernos el trance mucho más liviano: por estar hablando nosotros dos, baste recordar las duras jornadas con Nachete, o en su día con Teresilla, y también estos últimos años con la Nena desde aquel fatídico mayo de 2011. Pero también con Kiko, y antes con el Abuelo, y… lo que te rondaré, morena…
Y encima ¡¡deja heredera!! Aunque la catalana doctora viendo el panorama que ha vivido aquí en estos años ha rehecho el petate y se ha largado, nuevamente, a la república independiente de su casa en Barcelona.
Pero, claro, no sólo queremos al Doctor Parody por su faceta médica, sino también y sobre todo, por su extraordinaria y divertidísima humanidad. Da igual lo traumático o delicado del momento, que además de aparecer desde primera hora, actuando con aparente discreción, inicia su particular recorrido de corro en corro, de grupo en grupo, buscando a los que más necesitan sus agudos tiritos, y llegando desde la nada silenciosa, de repente te suelta cualquier broma (si puede ser anticlerical mejor que mejor) que consigue relajar el ambiente y dejar la nota de humor para seguir tirando p’alante.
No se nos ocurre ninguna situación, por “chunga” que ésta sea, en la que Ricardo no sea capaz de sacar la sonrisa de entre las lágrimas. Eso vale oro. Oro puro.
Y, hablando de oro, de oro puro, o de oro Porras quizás, en su andadura le acompaña una mujer de tronío, su Rosario, nuestra tía Rosario, la mejor mala que se puede uno encontrar por los mundos Parody. De Rosario no daremos pinceladas, que ya las da ella sola, ni la versaremos, que ya nos demuestra sus dotes literarias cargadas de sorna; la conocemos, todo lo que se deja, y sabemos que nos regala sus chascarrillos, sus sonoras carcajadas, y su presencia y acompañamiento cuando más falta nos hacen de la forma más sencilla posible.
Sabéis que el “feminismo” en esta familia entró por la puerta con ella, que su discreción nunca le impide dejar su comentario lleno de sarcasmo sobre las mal llamadas rarezas de esta familia Parody, y que nos ha hecho pasar, también, un buen sustito últimamente, y, sobretodo, sabéis, que esa figura alta, delgada y con eterna cara de saber más cosas de las que dice, es otra imprescindible de esta cosa llamada familia que llena esta casa llamada Teodosio. En realidad, son un dúo tan inseparable que sería difícil saber quién es más Parody, a estas alturas, porque mal que le pese a la Porras, su ramalazo ya lo tiene metido en la sangre, con sus seis Parody que la adoran.
El Premio Conigriega, por lo tanto, este día 25 de diciembre de 2015 se marcha a Reina Mercedes, con nuestra más absoluta convicción de que allí es donde debe estar los próximos 365 días, y con la esperanza de que vuelva pronto a nuestras manos, y si no pudiera ser, porque la vida es como es, con el deseo de que siga pasando de mano en mano reconociendo a los grandes y pequeños personajes que pueblan esta fauna Parody.
Felicidades familia. Felicidades Rosario. Felicidades Ricardo.
Teodosio 3, Sevilla. 25 de diciembre de 2015.

miércoles, 31 de diciembre de 2014

Premios Conigriega 2014

          
        Bueno familia, aquí estamos un 25 de Diciembre más, disfrutando todos como enanos. Y aquí estoy yo, un año después de uno de los momentos más orgullosos de mi vida. En aquel instante me quedé en estado de shock, sin capacidad de reacción ni de habla. No era para menos; entraba en un selecto grupo de cracks de la Parodyada, con mi padre, mis padrinos putativos de Teodosio, mis queridos titos onubenses y las dos familias de Albareda.

                Pasados 12 meses, no puedo dejar pasar el momento de dar las gracias a los que me precedieron. GRACIAS a los Parody Martín al completo, desde el Capitán de Teodosielo y la siempre tan cariñosa Tita Maripaz, pasando por mi primo Mosquetero, mi prima Superjefa y mi primo el de Zumosol, y terminando por nuestra Alba que ya devora catetos como buena Parody. No exagero si os digo que me hicisteis la persona más feliz del mundo por un día… qué coño, por 365 días!!! Ha sido un excepcional placer.

                Aunque siempre tiene que haber un pero…¡qué manía! Pues sí, y es que cuando se te acaba el reinado viene la papeleta: ¡elige al siguiente! Con todo el cariño Martines…¡esto es una putada! jejeje. Hay tanto potencial Conigriega entre los 1.0, 2.0 e incluso 3.0, que también alguno se posicionó; tantos y tantas, de sangre y políticos, que se lo merecen en esta nuestra piña, que me he permitido la licencia de compartir el Premio y la consiguiente putada entre dos personas. Quizà me impugnen el nombramiento, me acusen de corrupción o me tachen de Pablemos, pero los intensos debates en mi cabeza no podían decantarse por uno y dejar al otro. Creo que sería injusto.

                Según el reglamento de estos premios, hay que decir las razones por las que se concede. Daré algunas:
 
-          Porque siempre están muy atentos a todos los eventos, problemas y entresijos Parodys, uno desde Huelva y otro desde Sevilla.
-          Porque ambos estudiaron Derecho y ejercen, uno como Letrado y otro como Procurador.
-          Porque uno maquinó las Parodyadas y otro no ha faltado nunca.
-          Porque uno fue nuestro Primer Presidente y otro se ha mantenido en el cargo con superávits continuos y sin que nadie lo ponga en duda.
-          Porque uno dio un Premio sin recibirlo, y otro lo recibió conjunto sin poder destacar su gran valía particular.
-          Porque uno escribía mucho y ahora nada en Googlegroups; y otro siempre está al quite cuando hace falta.
-          Porque uno hace la compra para la Parodyada y otro está siempre pendiente si falta algo por comprar.
-          Porque uno corre maratones a los 40, y el otro tiene un par de años para intentarlo.
-          Porque ambos conversan cuando pueden con los menos habituales para saber de sus vidas.
-          Porque uno tiene melena o se rapa al 0 y otro no para de tocarse su pelo con la mano derecha.
-          Porque uno pregunta mucho por mí y a otro lo veo mucho a todas horas.
-          Porque ambos son Parodys de segundo, y sus madres dos “guerreras” de la vida.
-          Porque uno añora a su hermano y otro a su padre.
-          Porque uno va mucho a misa y otro prefiere la cerveza.
-          Porque uno no necesitó votación para presidirnos y otro es el eterno candidato.
-          Porque uno tiene 3 niños y al otro le vale con los sobrinos.
-          Porque uno no para de viajar y otro querría viajar más.
-          Porque ambos son sevillistas de finales.
-          Porque uno es del Decano del fútbol y la parienta del otro es la Decana del FRAP.
-          Porque en las Parodyadas uno prefiere charlar y otro prefiere jugar.
-          Porque uno puso las reglas del Primo Invisible y otro nos la recuerda año tras año por e-mail.
-          Porque a uno le ponen multas y las niñas del otro rompen tinajas.
-          Porque ambos son ENORMES de corazón.
-          Porque si premio a uno, fallo al otro; si premio al otro, fallo al uno.
-          Y porque no quiero que cambiéis NUNCA.
 
                Podría seguir diciendo muchos más porqués, pero creo que con éstos basta. ¿Ha quedado claro, no? Los PREMIOS CONIGRIEGA 2014 son para: JOSE LUIS REVILLA PARODY y FERNANDO GARCIA PARODY. Enhorabuena a los dos y suerte con la “putada”.
 

Fdo. Guillermo Parody Durio

martes, 17 de diciembre de 2013

Reglas del juego del amigo invisible

El objetivo de esto es pasar un buen rato, tener un detalle con la primada, reirnos, amontonarnos en el patio de Teodosio, iluminar los ojos de los más peques... así que con ese tono hay que tomárselo, no aspiremos a llevarnos el regalazo de nuestra vida (aunque la era de las eurocalculadoras ya pasó), pero sí a jugar un rato en familia...

Pues eso, a pasarlo bien.


Distribuiremos a la familia en cuatro grupos:

Grupo A
CADA CUAL LE COMPRE LOS REGALITOS A SUS 3.0 (EXCEPTUANDO CARMEN REVI, MACA Y LOLO YORKE). 
P.D. Los enanos 3.0 no tienen culpa de lo liados que estemos los mayores (los parados menos...bueno si, las fotos y sus cosillas que se buscan...), así que pondremos cuidado pa que ellos no vean que nosotros mismos se los hemos comprado.
                 
Grupo A
Formado por los/as nietos/as + CARMEN REVI, MACA Y LOLO YORKE. Este grupo participará mediante el  conocido sistema, mezcla de muchos otros, y que se rige por las siguientes reglas:

  1. Cada persona que pretenda participar deberá acudir el día 25 de diciembre antes de las 17.00 horas a la Calle Teodosio , número 3, de Sevilla, provisto con un regalo.
  2. El regalo se comprará, se robará o se hará manualmente pensando en cualquier primo/a, ypolítico/a, sin que vaya a haber reparto de nombres previamente.
  3. Se prohíbe la reutilización de regalos utilizados en anteriores ediciones.
  4. Se prohíbe regalar algo que no querrías que te regalaran a ti mismo (expresamente, quedan abolidos los calcetines y las eurocalculadoras como regalos, y los móviles viejos).
  5. Todos y cada uno de los regalos deben ir envueltos, de manera que sea imposible conocer el contenido del regalo antes de la apertura del mismo.
  6. A la hora fijada, se iniciará el juego.
  7. Se colocarán todos los regalos en un lugar visible del patio de la vivienda de Teodosio número 3. Visible para los/as participantes, y para los/as espectadores del primer anfiteatro.
  8. El Sr. Presidente Honorario con unas papeletas numeradas previamente en función del número de participantes, iniciará un sorteo, que tendrá por objeto que cada persona reciba un número, (vgr. Si somos 25 se repartirán 25 números entre las 25 personas)
  9. A partir de este momento, y por números consecutivos, iniciándose el juego por el número 1, cada primo o prima elegirá uno de los regalos empaquetados, o pedirá uno de los regalos ya abiertos por los/as jugadores/as anteriores. Una vez abierto un regalo, la persona que lo haya elegido no puede cambiarlo, pero puede perderlo si posteriormente algún jugador en su turno se lo pide.
  10. Los únicos límites para elegir regalos radican en la prohibición de recuperar un regalo que previamente te hayan pedido, y en la limitación a dos peticiones por persona, de manera que una vez que hayas agotado tus dos turnos de petición, solo podrás abrir regalos nuevos..
  11. Una vez concluida la primera vuelta, se iniciará una segunda en la que los/as jugadores/as que hayan perdido su regalo podrán participar nuevamente abriendo o pidiendo regalo, con las únicas limitaciones antedichas. Se realizarán 3 vueltas para que se repartan todos y cada uno de los regalos.
  12. El juego termina cuando todos/as y cada uno/a de los jugadores/as tengan en su poder un regalo, es decir, cuando se abra el último de ellos.

Grupo A
Formado por la cuñadas y concuñadas. Básicamente, ellas se lo guisan, ellas se lo comen. Llevan años regalándose pañuelos, maceteros, colgantes y esas cosas, y entendemos que no hay por qué cambiar nada.

Grupo A
Formado por los cuñados y concuñados. Estos señores tienen terminantemente prohibido regalarse nada, basta con un saludo no muy entusiasta, y gestos de incredulidad y desesperación ante el derroche de regalos que aprecerán por la casa.

NOS VEMOS EL 25!!!! FUN, FUN, FUN

miércoles, 12 de junio de 2013

Parodyar en Tiempos Revueltos

Autor del texto: Edu Parody
CAPITULO I
Una tienda de helados. Bueno, no son helados como los de antes, tienen una novedad, son helados de yogurt y crepes de nutella. Un aparejador de nombre Manolo intenta, detrás de la barra, por vigésima vez consecutiva hacer un crepe sin que se le queme, aunque sin conseguirlo, a un apuesto biólogo llamado Edu, que pasaba por allí y, hace 35 minutos, se le ocurrió, en buena hora, entrar a pedir un crepe. Manolo tira otra vez el crepe que estaba intentando hacer, y prueba por vigesimoprimera vez con otro nuevo. “Cagoenlaputa, no hay manera, mira que aprobé Materiales de construcción, pero esta masa es ingobernable. Como se entere Salva que llevo tirados ventitantos crepes verás tu”, piensa Manolo. “Este tío es carajote”,  piensa Edu.

De repente, se abre la puerta y aparece la figura de un ser diabólico, un malo malísimo, bajito, si, pero no por ello poco poderoso. Lleva pantalones cortos azul claro, zapatos de esos como de niño pequeño, calcetines también azules, y su camisita de cuadros y chaleco por los hombros. Antes de llegar a la barra alcanza una silla, se la acerca, y se sube a ella de pie, para poder mirar a la cara a su interlocutor. Lleva una bolsa del Zara, y, al llegar a la barra, saca de ella un estropajo, una escobilla del wáter, y unos papeles usados de envolver regalos.

-          Buenos días - dice con voz aguda.

Manolo y Edu están acojonados, no saben por qué, no lo han visto nunca, pero creen adivinar de quién se trata, Edu ha leído las últimas noticias en catorce periódicos distintos antes de salir de casa, y Manolo ha visto los videos de facebook donde hablaban de esas noticias. Mientras saludaba, esa malévola figura saca una pistola con total familiaridad, como si cada mañana la utilizase, como si fuese su herramienta de trabajo diaria. Es una pistola de agua, y mientras hace como que la carga va hablando tranquilamente, sabiendo el poder que desprende.

-          Soy Tititi, y quiero un helado de fresa.

“¿Tititi? ¡Joder! ¿Por qué me tiene que pasar esto a mí, maldita sea, si en diez minutos me toca salir y vendrá Salva, ¡el sabría qué hacer en estos casos!” piensa Manolo.

-          Esto, verás, caballero – dice Manolo con temor-  esto no es una heladería como las de toda la vida. Es nueva, y son helados de yogur, no sería un helado de fresa normal, sino una especie de yogur helado con una crema por encima con sabor a fresa. Pero no un helado de fresa como los de toda la vida. Está muy bueno. Si no le importa, se lo pongo…

Edu mira a un interlocutor y al otro. Ya sabe quién es ese hombre. Tiene claro cuál es su única opción en esta situación, hacer un moonwalker, pues cree que ahí se va a liar parda. El sólo quería un puto crepe que el carajote este no había sabido ponerle en tres cuartos de hora. Por su culpa se ha perdido una presentación que había en la feria del libro de una nueva colección de Bola de Dragón. Maldita sea, piensa, ya podía haberme comprado un paquete de pipas en un kiosko y habría evitado el riesgo de entrar aquí.

-          Verás, creo que no me has entendido bien, quiero un helado de fresa, y lo quiero ahora  - dice Tititi mientras clava en su pupila, su pupila marrón, mientras termina de asir con seguridad, como despreocupado, el arma.

Manolo traga saliva. El vigésimo primer crepe está totalmente quemado y sale humo de la tostadora. Mira a Edu como pidiendo ayuda, que está ya en la puerta tras su espectacular moonwalker de espaldas. Edu sube los hombros como diciendo “¿Qué puedo  hacer yo, eh? ¿Qué puedo hacer? Si pudiese hacer algo yo lo haría, ¿eh? Que no es por no hacerlo, pero tiene una pistola de agua, ¡hombre por Dios!”.

-          Es que no tengo helado de fresa – dice Manolo volviendo, miedoso, la mirada a Tititi, después de aclararse la voz

Tititi levanta el brazo armado y lo dirige a la cara de Manolo. Edu ha abierto la puerta y ha salido pitando gritando mamá.

-          Entonces, tendrás que morir.

 Y acto seguido descarga todo el cargamento de su pistola de agua en el rostro de Manolo, que empieza a retorcerse de dolor, unos gritos insoportables, cae al suelo, Tititi baja de la silla, da la vuelta a la barra con toda tranquilidad, entra adentro, descargando sobre el resto del cuerpo las últimas gotas de agua. Manolo grita y grita,  y, tras varias vueltas, tras varios espasmos, el cuerpo deja de moverse. Tititi recoge su bolsa del Zara, con la escobilla del wáter coge yogur de una de las yogurteras y, en la pared, dibuja su firma, una enorme “T”. Limpia su escobilla y la introduce en su bolsa, al igual que el estropajo y los papeles usados de regalos, y abandona la yogurtería con expresión insensible.

Manolo, un trabajador como los que no hay, un hombre que se viste por los pies, un español de esos pies por los que se viste a la cabeza, un auténtico prohombre, acaba de ser una víctima más del famoso e inaccesible Pistolero de la Escobilla, que está atemorizando el centro de la centenaria  ciudad sevillana del famoso alcalde pepero.

CAPITULO II

Las luces azules y ese típico sonido de dos coches de policía aparcados enfrente de la Yogurtería se oyen y otean en su reflejo desde la Avenida de la Constitución. Había tenido una mañana muy dura en la comisaría. Cuando casi estaba a punto de llegar a su record en el Buscaminas, y soñaba con irse a comer a casa con la sensación del trabajo bien hecho, le llamaron de urgencia. Parecía que el Tititi había vuelto a actuar. La que le está dando ese pistolero, pensaba el inspector de policía. Soñaba ya con la jubilación (a pesar de que sobrepasaba por muy poco los cuarenta años), pero este caso le había conmovido desde el principio, y no descansaría hasta hallar al asesino, hasta devolver la paz a su ciudad, hasta hacer de España un lugar seguro (mientras lo pensaba, una bandera de España ondeando se le apareció en su cerebro). Y así fue como desde hacía un año, desde el denominado “pistoletazo de salida” del Pistolero de la Escobilla, dejó de tocarse los huevos y sacó el talento que estaba guardado en su interior, en su privilegiado cerebro, justo detrás del hueco intelectual donde se asentaban sus comics, sus apuestas de hípica, y sus páginas porno.

Justo al girar por García de Vinuesa vio a lo lejos al nuevo agente que habían puesto a su cargo. Ese Popi de Cai venía de hacer las prácticas en la Comisaría gaditana, y se había granjeado la fama de nueva perla proveniente de la Loca Academia de Policía. Se le veían maneras, pero el Inspector no aprobaba el recurrente uso de la pistola por cualquier causa que tenía por costumbre Er Popi.

- ¡Inspector Cacallín! ¡Inspector Cacallín! ¡Es aquí! Buenos días Inspector, como está usted, el asunto es complejo, tengo allí en la tienda al dueño de la misma, está un poco abatido por la situación, y a una testigo con ganas de irse, pero no se preocupe, no se moverán ninguno de los dos.

- ¿No se moverán por qué, Popi?

- Les he esposado, uno frente a otro, manos y piernas.

- Pero, pero, pero – Cacallín parece que vuelve a indignarse con su subordinado- Pero tío, Popi, que son testigos coño, no culpables, ¡al menos no lo son aún! – Mientras decía esto, entraba en la yogurtería y veía el escenario, un fotógrafo disparando su cámara a algo detrás de la barra mientras dos personas se encontraban esposadas con otro policía apuntándoles con una pistola para que no se les ocurriese moverse. Con un diestro movimiento, en el que se deducía sus años de experiencia en las calles cuando pertenecía al cuerpo de Antidisturbios, Cacallín le quita las llaves de las esposas que el agente tenía en el cinturón, así como la pistola, desata a los dos, y mira al agente y a Er Popi con cara de indignación – ¡hombre por Dios! – y tiró la pistola al suelo.

El agente mindungui, de nombre Manolito, mira a Er Popi mientras va a recoger su pistola del suelo, sin comprender; Er Popi le devuelve la mirada como diciendo “bah, déjalo, este inspector no sabe”.

Cacallín saca su bloc de notas, un regalo de su primera mujer, y su estilográfica, un regalo de su segunda mujer. Se quita las gafas de sol, un regalo de su tercera mujer, y las guarda en el bolsillito de la camisa de tono rosa que lleva puesta, un regalo de su primer hombre.

- Usted es el dueño del local, ¿verdad? Según tengo entendido es usted Salva - Pregunta el Inspector.

- Si - dice tras unos largos segundos, la emoción le embarga – Si, soy yo el dueño, Manolo trabajaba para mí, maldita sea, era un buen hombre, siempre se van los mejores- dice dirigiendo su mirada a la manta térmica que recubre el cadáver, mientras escapa una lágrima de uno de sus ojos.

- ¿Y usted quién es? – dice mirando a la otra persona.

- Su nombre es Maoté, profesora sevillana de primaria, que ejerce en Isla Cristina por cuestiones que no vienen al caso, disfrutaba de un día de asuntos propios y decidió venir a visitar a sus padres, tiene ventimuchos años, es Acuario, su DNI es 45634528G, le gusta el cante, y el aire de su aljarafe, es más bien carnívora aunque no hace ascos a los vegetales, se suele quedar hasta altas horas de la noche en la feria, podría ser considerada una juerguista, pero como es profesora, es decir funcionaria pública, el corporativismo del que formamos parte me impide dedicarle esos apelativos, y además, como profesora, le debemos el máximo de los respetos como constructora de individuos útiles para el bien común, Essspaña – dice Er Popi de corrido, sin pausa alguna, casi cuadrándose, ante la sorpresa del Inspector.

- Estoooo, vale, estoooo, bien Popi, gracias –dice forzando a salir sus palabras, dirigiendo sus ojos abiertos a él, y luego a los otros dos- Bueno, pues buenas tardes señores, bien, decidme ¿qué me podéis contar del suceso?



lunes, 23 de abril de 2012

Kiko

Bueno. Pues se nos ha marchado. Empiezan a cansarnos las despedidas, ya está bien. Sabemos juntarnos para otras cosas, no necesitamos esto, así que vamos a dejarlo ya. Al menos de momento. En cualquier caso: Kiko nos ha mandado a todos definitivamente "al carajo"... Era, sin duda, un tipo de una pieza, son doble fondo, de esos a los que puedes mirar a la cara y saber, al instante, que no esconde nada, sin doble fondo, sin matices, sin esquinas. Esa clase de tipos que inspiran confianza casi sin quererlo. Ahora nos tocará echarle de menos cuando nos juntemos. Aquí dejamos, en cualquier caso, un pequeño homenaje de los que tuvimos la suerte de cruzarnos en su camino, de los que pudimos disfrutas de ese gran tipo que fue (y seguirá siendo) Kiko, nuestro tío...


(Popi)
"Callada y silenciosa fue tu vida,
callada y silenciosa fue tu muerte…”

Abuelo “dixit” en su día sobre la abuela…

Tres cuartos de lo mismo se podría decir de nuestro Capitán. Era un tío de pocas palabras. Sus famosos “vete ar carajo” lo mismo le valían para que te abstuvieras de pagar esa/s ronda/s de cervezas, o como queja por agotar hasta el último día el plazo de vencimiento de un Recurso de Apelación a presentar en Alcalá de Guadaira un Viernes de Dolores…

He tenido la inmensa fortuna de tener que escucharlos en multitud de ocasiones, finalizados todos ellos con un “capuyo” o un “carajote”… la verdad es que nos gustaba a ambos darnos por saco a veces…

Recuerdo, por ejemplo, el lunes siguiente a que el Betis se proclamase campeón de Copa en el año 2005 (sin premio)… el mamón, que siempre solía llegar antes que yo al despacho (nunca entenderé qué necesidad tienen los Procuradores de madrugar tanto…), había comprado toda la prensa (deportiva y general, sevillana y nacional) del domingo y lunes posterior al partido. Hizo fotocopias a todas las portadas, y me “adornó” todo mi pequeño zulo donde trabajaba con todas las alabanzas al segundo equipo de esta ciudad, las fotografías de las celebraciones, las entrevistas a los jugadores… colgadas por todas las paredes, desparramadas por toda la mesa… y el “joputa”, frente a mi, rojo como un tomate de la risa contenida…
Ahora bien… el mamonaso bien que se tendría que “comer” mi venganza apenas dos años después (pensé yo)… fui un poquito más allá y, además de las fotos y portadas de periódicos por su zona del despacho, se me ocurrió colgarle bufandas y banderas del Sevilla a su alrededor… ¿Que qué hizo el mamón?... tirar dos bufandas por el balcón, y poner con rotulador verde encima del “FORZA BIRIS” de una de las banderas del centenario sevillista un “FORZA BETIS” así de grande… totá... que salí escaldaito... la verdad es que no se andaba con chiquitas el tío…

A nuestro Capitán le debo mucho. Lo primero y más importante, mi relación con mis dos primo-primos (sin desmerecer al resto, eh??!!! Pero mis primo-primos, son mis primo-primos...). Gran parte de la culpa de que “Los Tres Mosqueteros” seamos lo que somos, lo tiene el "Capi de Albareda". Si no hubiese convencido por fin a mi padre para que me hiciese hermano el Jueves Santo del 84 para que saliera de monaguillo con Fernan… Si no nos hubiese llamado a los tres una Cuaresma del 91 para entrar en el grupo de acólitos… si no nos hubiese metido el Valle "en las venas"… seguramente no tendría la suerte de contar para todo con estos dos niñatillos… no nos hubiésemos visto por la hermandad casi todos los fines de semana del año... y cada uno hubiéramos seguido por separado con nuestras respectivas pandillas y viéndonos quizás sólo cada 25 de Diciembre… Así que la suerte de poder contar con ellos se lo debo a nuestro Capitán… Gracias!!!!

Le debo también los tres puestos de trabajo que he ocupado hasta el día de hoy. Y siempre junto a un familiar… se nota lo que cuidaba y le importaba la familia… en el Censo con mi hermana, en mi primer despacho de abogados con mi primo-primo Javi, y en el actual, donde he tenido la suerte de “callar” al lado de dos titos y el otro primo-primo, y más tarde con Mari Pacita. Espero que pronto volvamos a estar los tres juntos... (guiño-guiño a Fernan...)

Echaré de menos sus visitas a la Cuesta del Rosario... como el cabrón cada vez que se iba se despedía con un "adios, capuyo", y me apagaba la luz del despacho... no me daba tiempo ni a tirarle el capushón del boli...

Echaré de menos sus correos "profesionales", que empezaban siempre con un "Kanuté de Cadi de los cohone... que no te entera..."... y terminaban con un "adio, capuyo"...

Echaré de menos las cervecitas del mediodía (... weno... alguna vez llegábamos a las copitas, pa qué negarlo...), en el "Albareda" y/o en la Alhucema, con Gonzalo, mi soçi (su amigo... su 5º hermano), y Fernan (que se solía ir un poquito antes, más responsable él...). No hacía falta que hablásemos mucho... ni por supuesto de cosas trascendentes... nos valía con contar algún chiste de Lopera y/o de Jiménez... con mandar a tomar por culo a Torrijos... con callar mientras nos zampábamos nuestro pollo empanao con papas fritas...

Todos le echaremos de menos para realizar algunas gestiones (mi padre ya le echó de menos ayer... jiejiejie...). Creo que la mayoría de nosotros, e incluso los sobrinos-nietos, hemos sido inscritos por él ante el Registro Civil, al igual que nuestros matrimonios.. y ahí estaba también él para tramitar el papeleo en el Tanatorio, ayudando al primo Fernan, cuando nos dejó su Jefe hace apenas 8 meses...

Me reía el otro día con primo Javi, cuando en el Tanatorio nos hicieron un test para tramitar el funeral y la sala de velatorio... había algunas preguntas que a buen seguro el Capitan respondería con un "lo que le salga de los cojones"... cómo la que nos preguntaron acerca de a qué hora nos apetecía que nos sirvieran el coffe...

A muchos de nosotros nos hizo hasta de chófer en las bodas... Memorable la parada en la gasolinera en la de mi hermana, camino de la Hacienda del convite, comprando litronas, y la novia bebiendo a la espera de que llegasen los autobuses...

Eso sí... A pesar de estar siempre ahí... a pesar de poder contar siempre con él...a él, como ya se ha dicho por más de uno, le gustaba poco el figurar... siempre en un discreto segundo plano... aún recuerdo, a sabiendas de ello, la brasa que le dí con la boda de Mari Pacita... que si si estaba ensayando en casa por el pasillo, para el momento de entrar en la Iglesia con su hija del brazo; que si estaba estudiando los saludos con la cabeza y la manita, así cómo lo hace el Rey; que si le cabía el chaqué (con lo que a él "le gustaba" un chaqué); que si se portaría en la mesa con sus consuegros... Así me tuvo durante 6 meses... y el siempre me repsondía a mis bromas con el ya meritado "qué capuyo ere!!!!"... y me tiraba el primer papel (reciclado), que encontraba a la verita de su mesa...

Todo eso, y mucho más que me callo por no cansaros ni extendeme en demasía, le hacían un tío especial y querido por todos...Te vamos a echar mucho de menos Capitan... vaya faena la que nos has hecho...

Te quiere mucho,

Er Kanuté de Cadi

P.D.: "La muerte no nos roba los seres amados. Al contrario, nos los guarda y nos los inmortaliza en el recuerdo. La vida sí que nos los roba muchas veces y definitivamente."
Francois Mauriac (1905-1970) Escritor francés.


(Edu)
Yo recuerdo la historia de cuando mi padre iba a negociar el dinero de la semana con abuelo, y le explicaba, mira, papa, es que fumar cuesta tal, y con lo que tu nos das, no nos llega. “Pues no fuméis”. Es que tomar una cerveza cuesta tanto. “Pues no bebáis”. Nada, no había manera, papá salía con las orejas gachas, el resto de hermanos esperando el resultado de las negociaciones arriba, en la primera o segunda planta, y mi padre miraba hacia arriba y decía “nada, no hay manera”. Todos los hermanos estaban asomados, ¿todos? Que va, uno iba por libre, uno que era capaz de llegar a abuelo y no exponerle ningún problema, simplemente, con esa voz característica y grave, esa que siempre te hacía dudar de si estaba enfadado o alegre, le decía “papá, dame cinco duros”. Y ahí que abuelo soltaba la pasta sin rechistar. Ese era Quico.

Me acuerdo de las leches que le daba Nachete en la barriga a Quico cada vez que lo veía. Si, esas yo creo que eran las únicas leches que le podían hacer algún tipo de daño a ese muro, a esa roca llamada Quico, porque las pegaba bien fuertes. Pero mantenía el tipo, le seguía el juego, hacía como que le iba a dar, y se dejaba dar otro ostión en la barriga. Me acuerdo de, en las reuniones familiares, verlo siempre en un sillón, o en el lado de la esquina de cualquier sofá, apoyado con un brazo en el reposabrazo, mirando a un lado y a otro, descojonándose de vez en cuando con esa risa contagiosa que siempre tuvo, que se ponía coloradísimo cada vez que reía. Me acuerdo verlo a gusto con su cervecita y su cigarrito en las grandes reuniones, y verlo más a gusto en las pequeñas, en las que se animaba más a hablar.

Me acuerdo del lote de hablar que se pegaba con Fernando en el despacho…jejeje que no hombre, que esto es coña, me descojonaba cuando mi hermano contaba que allí en el despacho no se oía una mosca. Me acuerdo como Quico hizo como suyo el problema de buscar a Popi un despacho, y que al final le hizo hueco en Albareda.

Me resulta curioso que los recuerdos más lejanos que se me vienen a la cabeza sobre Quico hayan sido precisamente con las tres personas que nos han dejado. Imagino, allá donde sea que haya lo que tenga que haber o no, una especie de cielo en forma de Teodosio (¿Teodosielo?), en el que allí, en el gabinete, tal y como estaba cuando éramos más pequeños, Abuelo ve la tele en su sillón, la Semana Santa están poniendo. A su izquierda, en el otro sillón, está Nachete dibujando en un papel, y a la derecha, en el sofá ese que había antiguo, está Fernando, fumando su cigarrito, viendo también la tele. En ese momento, escuchan un ruido, alguien ha abierto la puerta de abajo, sin llamar, parece que tiene sus propias llaves. Se quedan mirándose los tres, Nachete sorprendido, Abuelo y Fernando con cara de extrañeza. Escuchan los pasos, unos pasos pausados, subiendo las escaleras lentamente, sin prisa, hasta que notan que ha llegado al primer piso, y ese alguien toca la puerta de la entrada del gabinete, en la parte de los cristalitos. Nachete no da crédito, se pone contentísimo y nerviosísimo a la vez, “Quico!!” dice, y se levanta corriendo, y le da su particular ostión en la barriga. Fernando se levanta rápido (¡rápido!), tras apagar el cigarro rápidamente en el cenicero de la mesa, “¡hombre compañero!”, dice, y va hacia él a darle un abrazo. Abuelo se ha quedado quieto, las lágrimas caen en sus ojos. Quico, antes de ir hacia él, se mete la mano en el bolsillo y saca una moneda de cinco duros “toma papá, tus cinco duros”, con su voz grave, y le da un abrazo del oso que lo levanta del suelo. Los cuatro se funden en un abrazo.

Abuela no es que no esté allí, es que como no la conocí mucho la he situado en la cocina, ella sabe quién ha llegado, y le está haciendo una buena ensalada de canónigos con pistachos, tomate, queso fresco y orégano…que noooooooo hombre, que no, lo que le está haciendo es un peaso de filete con papas y huevos fritos, “se va a poner como el Quico”, piensa ella. Y se sientan a comer, allí en el gabinete, los que llevan allí más tiempo preguntándole al que ha llegado las nuevas de este mundo, preguntándoles por cada uno. En un momento dado, Quico mira hacia donde está Fernando, mira a esa pared, cubierta de fotos de sus sobrinos, y se centra en un sector, y ve quienes son, y ve que son sus grumetes, y se acuerda de con quién los tuvo, y, antes de empezar, les pregunta a sus acompañantes, más experimentados en estas lides, que cómo se hace para mandar fuerzas a la gente que se queda, que como se hace para decirles que aquí estoy bien acompañado, que aquí no tengo dolores, que respiro bien, y que no hay ningún bicho en mi interior. Sus acompañantes le dicen la forma, y, antes de dar buena cuenta del plato que tiene delante, se levanta, y empieza a enviar fuerzas, y más fuerzas, y más fuerzas, y más fuerzas, y empieza a gritar “allá va toda mi fuerza, ejército, ¿sentís mis fuerzas?, mis tres queridos grumetes, ¿las sentís?¡¡os la estoy enviando toda!! ¡¿Sientes mi fuerza, mi amada Patrona?! ¿¡sentís las fuerzas!?¿¡las sentís!?”.

Te habría seguido, mi hermano. Mi capitán. Mi rey (Boromir, La comunidad del Anillo, El Señor de los Anillos)
 
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