miércoles, 4 de diciembre de 2013
miércoles, 12 de junio de 2013
Parodyar en Tiempos Revueltos
Autor del texto: Edu Parody
CAPITULO I
Una tienda de helados. Bueno, no son helados como los de antes, tienen una novedad, son helados de yogurt y crepes de nutella. Un aparejador de nombre Manolo intenta, detrás de la barra, por vigésima vez consecutiva hacer un crepe sin que se le queme, aunque sin conseguirlo, a un apuesto biólogo llamado Edu, que pasaba por allí y, hace 35 minutos, se le ocurrió, en buena hora, entrar a pedir un crepe. Manolo tira otra vez el crepe que estaba intentando hacer, y prueba por vigesimoprimera vez con otro nuevo. “Cagoenlaputa, no hay manera, mira que aprobé Materiales de construcción, pero esta masa es ingobernable. Como se entere Salva que llevo tirados ventitantos crepes verás tu”, piensa Manolo. “Este tío es carajote”, piensa Edu.
De repente, se abre la puerta y aparece la figura de un ser diabólico, un malo malísimo, bajito, si, pero no por ello poco poderoso. Lleva pantalones cortos azul claro, zapatos de esos como de niño pequeño, calcetines también azules, y su camisita de cuadros y chaleco por los hombros. Antes de llegar a la barra alcanza una silla, se la acerca, y se sube a ella de pie, para poder mirar a la cara a su interlocutor. Lleva una bolsa del Zara, y, al llegar a la barra, saca de ella un estropajo, una escobilla del wáter, y unos papeles usados de envolver regalos.
- Buenos días - dice con voz aguda.
Manolo y Edu están acojonados, no saben por qué, no lo han visto nunca, pero creen adivinar de quién se trata, Edu ha leído las últimas noticias en catorce periódicos distintos antes de salir de casa, y Manolo ha visto los videos de facebook donde hablaban de esas noticias. Mientras saludaba, esa malévola figura saca una pistola con total familiaridad, como si cada mañana la utilizase, como si fuese su herramienta de trabajo diaria. Es una pistola de agua, y mientras hace como que la carga va hablando tranquilamente, sabiendo el poder que desprende.
- Soy Tititi, y quiero un helado de fresa.
“¿Tititi? ¡Joder! ¿Por qué me tiene que pasar esto a mí, maldita sea, si en diez minutos me toca salir y vendrá Salva, ¡el sabría qué hacer en estos casos!” piensa Manolo.
- Esto, verás, caballero – dice Manolo con temor- esto no es una heladería como las de toda la vida. Es nueva, y son helados de yogur, no sería un helado de fresa normal, sino una especie de yogur helado con una crema por encima con sabor a fresa. Pero no un helado de fresa como los de toda la vida. Está muy bueno. Si no le importa, se lo pongo…
Edu mira a un interlocutor y al otro. Ya sabe quién es ese hombre. Tiene claro cuál es su única opción en esta situación, hacer un moonwalker, pues cree que ahí se va a liar parda. El sólo quería un puto crepe que el carajote este no había sabido ponerle en tres cuartos de hora. Por su culpa se ha perdido una presentación que había en la feria del libro de una nueva colección de Bola de Dragón. Maldita sea, piensa, ya podía haberme comprado un paquete de pipas en un kiosko y habría evitado el riesgo de entrar aquí.
- Verás, creo que no me has entendido bien, quiero un helado de fresa, y lo quiero ahora - dice Tititi mientras clava en su pupila, su pupila marrón, mientras termina de asir con seguridad, como despreocupado, el arma.
Manolo traga saliva. El vigésimo primer crepe está totalmente quemado y sale humo de la tostadora. Mira a Edu como pidiendo ayuda, que está ya en la puerta tras su espectacular moonwalker de espaldas. Edu sube los hombros como diciendo “¿Qué puedo hacer yo, eh? ¿Qué puedo hacer? Si pudiese hacer algo yo lo haría, ¿eh? Que no es por no hacerlo, pero tiene una pistola de agua, ¡hombre por Dios!”.
- Es que no tengo helado de fresa – dice Manolo volviendo, miedoso, la mirada a Tititi, después de aclararse la voz
Tititi levanta el brazo armado y lo dirige a la cara de Manolo. Edu ha abierto la puerta y ha salido pitando gritando mamá.
- Entonces, tendrás que morir.
Y acto seguido descarga todo el cargamento de su pistola de agua en el rostro de Manolo, que empieza a retorcerse de dolor, unos gritos insoportables, cae al suelo, Tititi baja de la silla, da la vuelta a la barra con toda tranquilidad, entra adentro, descargando sobre el resto del cuerpo las últimas gotas de agua. Manolo grita y grita, y, tras varias vueltas, tras varios espasmos, el cuerpo deja de moverse. Tititi recoge su bolsa del Zara, con la escobilla del wáter coge yogur de una de las yogurteras y, en la pared, dibuja su firma, una enorme “T”. Limpia su escobilla y la introduce en su bolsa, al igual que el estropajo y los papeles usados de regalos, y abandona la yogurtería con expresión insensible.
Manolo, un trabajador como los que no hay, un hombre que se viste por los pies, un español de esos pies por los que se viste a la cabeza, un auténtico prohombre, acaba de ser una víctima más del famoso e inaccesible Pistolero de la Escobilla, que está atemorizando el centro de la centenaria ciudad sevillana del famoso alcalde pepero.
CAPITULO II
Las luces azules y ese típico sonido de dos coches de policía aparcados enfrente de la Yogurtería se oyen y otean en su reflejo desde la Avenida de la Constitución. Había tenido una mañana muy dura en la comisaría. Cuando casi estaba a punto de llegar a su record en el Buscaminas, y soñaba con irse a comer a casa con la sensación del trabajo bien hecho, le llamaron de urgencia. Parecía que el Tititi había vuelto a actuar. La que le está dando ese pistolero, pensaba el inspector de policía. Soñaba ya con la jubilación (a pesar de que sobrepasaba por muy poco los cuarenta años), pero este caso le había conmovido desde el principio, y no descansaría hasta hallar al asesino, hasta devolver la paz a su ciudad, hasta hacer de España un lugar seguro (mientras lo pensaba, una bandera de España ondeando se le apareció en su cerebro). Y así fue como desde hacía un año, desde el denominado “pistoletazo de salida” del Pistolero de la Escobilla, dejó de tocarse los huevos y sacó el talento que estaba guardado en su interior, en su privilegiado cerebro, justo detrás del hueco intelectual donde se asentaban sus comics, sus apuestas de hípica, y sus páginas porno.
Justo al girar por García de Vinuesa vio a lo lejos al nuevo agente que habían puesto a su cargo. Ese Popi de Cai venía de hacer las prácticas en la Comisaría gaditana, y se había granjeado la fama de nueva perla proveniente de la Loca Academia de Policía. Se le veían maneras, pero el Inspector no aprobaba el recurrente uso de la pistola por cualquier causa que tenía por costumbre Er Popi.
- ¡Inspector Cacallín! ¡Inspector Cacallín! ¡Es aquí! Buenos días Inspector, como está usted, el asunto es complejo, tengo allí en la tienda al dueño de la misma, está un poco abatido por la situación, y a una testigo con ganas de irse, pero no se preocupe, no se moverán ninguno de los dos.
- ¿No se moverán por qué, Popi?
- Les he esposado, uno frente a otro, manos y piernas.
- Pero, pero, pero – Cacallín parece que vuelve a indignarse con su subordinado- Pero tío, Popi, que son testigos coño, no culpables, ¡al menos no lo son aún! – Mientras decía esto, entraba en la yogurtería y veía el escenario, un fotógrafo disparando su cámara a algo detrás de la barra mientras dos personas se encontraban esposadas con otro policía apuntándoles con una pistola para que no se les ocurriese moverse. Con un diestro movimiento, en el que se deducía sus años de experiencia en las calles cuando pertenecía al cuerpo de Antidisturbios, Cacallín le quita las llaves de las esposas que el agente tenía en el cinturón, así como la pistola, desata a los dos, y mira al agente y a Er Popi con cara de indignación – ¡hombre por Dios! – y tiró la pistola al suelo.
El agente mindungui, de nombre Manolito, mira a Er Popi mientras va a recoger su pistola del suelo, sin comprender; Er Popi le devuelve la mirada como diciendo “bah, déjalo, este inspector no sabe”.
Cacallín saca su bloc de notas, un regalo de su primera mujer, y su estilográfica, un regalo de su segunda mujer. Se quita las gafas de sol, un regalo de su tercera mujer, y las guarda en el bolsillito de la camisa de tono rosa que lleva puesta, un regalo de su primer hombre.
- Usted es el dueño del local, ¿verdad? Según tengo entendido es usted Salva - Pregunta el Inspector.
- Si - dice tras unos largos segundos, la emoción le embarga – Si, soy yo el dueño, Manolo trabajaba para mí, maldita sea, era un buen hombre, siempre se van los mejores- dice dirigiendo su mirada a la manta térmica que recubre el cadáver, mientras escapa una lágrima de uno de sus ojos.
- ¿Y usted quién es? – dice mirando a la otra persona.
- Su nombre es Maoté, profesora sevillana de primaria, que ejerce en Isla Cristina por cuestiones que no vienen al caso, disfrutaba de un día de asuntos propios y decidió venir a visitar a sus padres, tiene ventimuchos años, es Acuario, su DNI es 45634528G, le gusta el cante, y el aire de su aljarafe, es más bien carnívora aunque no hace ascos a los vegetales, se suele quedar hasta altas horas de la noche en la feria, podría ser considerada una juerguista, pero como es profesora, es decir funcionaria pública, el corporativismo del que formamos parte me impide dedicarle esos apelativos, y además, como profesora, le debemos el máximo de los respetos como constructora de individuos útiles para el bien común, Essspaña – dice Er Popi de corrido, sin pausa alguna, casi cuadrándose, ante la sorpresa del Inspector.
- Estoooo, vale, estoooo, bien Popi, gracias –dice forzando a salir sus palabras, dirigiendo sus ojos abiertos a él, y luego a los otros dos- Bueno, pues buenas tardes señores, bien, decidme ¿qué me podéis contar del suceso?
lunes, 23 de abril de 2012
Kiko
Bueno. Pues se nos ha marchado. Empiezan a cansarnos las despedidas, ya está bien. Sabemos juntarnos para otras cosas, no necesitamos esto, así que vamos a dejarlo ya. Al menos de momento. En cualquier caso: Kiko nos ha mandado a todos definitivamente "al carajo"... Era, sin duda, un tipo de una pieza, son doble fondo, de esos a los que puedes mirar a la cara y saber, al instante, que no esconde nada, sin doble fondo, sin matices, sin esquinas. Esa clase de tipos que inspiran confianza casi sin quererlo. Ahora nos tocará echarle de menos cuando nos juntemos. Aquí dejamos, en cualquier caso, un pequeño homenaje de los que tuvimos la suerte de cruzarnos en su camino, de los que pudimos disfrutas de ese gran tipo que fue (y seguirá siendo) Kiko, nuestro tío...
(Popi)
"Callada y silenciosa fue tu vida,
callada y silenciosa fue tu muerte…”
Abuelo “dixit” en su día sobre la abuela…
Tres cuartos de lo mismo se podría decir de nuestro Capitán. Era un tío de pocas palabras. Sus famosos “vete ar carajo” lo mismo le valían para que te abstuvieras de pagar esa/s ronda/s de cervezas, o como queja por agotar hasta el último día el plazo de vencimiento de un Recurso de Apelación a presentar en Alcalá de Guadaira un Viernes de Dolores…
He tenido la inmensa fortuna de tener que escucharlos en multitud de ocasiones, finalizados todos ellos con un “capuyo” o un “carajote”… la verdad es que nos gustaba a ambos darnos por saco a veces…
Recuerdo, por ejemplo, el lunes siguiente a que el Betis se proclamase campeón de Copa en el año 2005 (sin premio)… el mamón, que siempre solía llegar antes que yo al despacho (nunca entenderé qué necesidad tienen los Procuradores de madrugar tanto…), había comprado toda la prensa (deportiva y general, sevillana y nacional) del domingo y lunes posterior al partido. Hizo fotocopias a todas las portadas, y me “adornó” todo mi pequeño zulo donde trabajaba con todas las alabanzas al segundo equipo de esta ciudad, las fotografías de las celebraciones, las entrevistas a los jugadores… colgadas por todas las paredes, desparramadas por toda la mesa… y el “joputa”, frente a mi, rojo como un tomate de la risa contenida…
Ahora bien… el mamonaso bien que se tendría que “comer” mi venganza apenas dos años después (pensé yo)… fui un poquito más allá y, además de las fotos y portadas de periódicos por su zona del despacho, se me ocurrió colgarle bufandas y banderas del Sevilla a su alrededor… ¿Que qué hizo el mamón?... tirar dos bufandas por el balcón, y poner con rotulador verde encima del “FORZA BIRIS” de una de las banderas del centenario sevillista un “FORZA BETIS” así de grande… totá... que salí escaldaito... la verdad es que no se andaba con chiquitas el tío…
A nuestro Capitán le debo mucho. Lo primero y más importante, mi relación con mis dos primo-primos (sin desmerecer al resto, eh??!!! Pero mis primo-primos, son mis primo-primos...). Gran parte de la culpa de que “Los Tres Mosqueteros” seamos lo que somos, lo tiene el "Capi de Albareda". Si no hubiese convencido por fin a mi padre para que me hiciese hermano el Jueves Santo del 84 para que saliera de monaguillo con Fernan… Si no nos hubiese llamado a los tres una Cuaresma del 91 para entrar en el grupo de acólitos… si no nos hubiese metido el Valle "en las venas"… seguramente no tendría la suerte de contar para todo con estos dos niñatillos… no nos hubiésemos visto por la hermandad casi todos los fines de semana del año... y cada uno hubiéramos seguido por separado con nuestras respectivas pandillas y viéndonos quizás sólo cada 25 de Diciembre… Así que la suerte de poder contar con ellos se lo debo a nuestro Capitán… Gracias!!!!
Le debo también los tres puestos de trabajo que he ocupado hasta el día de hoy. Y siempre junto a un familiar… se nota lo que cuidaba y le importaba la familia… en el Censo con mi hermana, en mi primer despacho de abogados con mi primo-primo Javi, y en el actual, donde he tenido la suerte de “callar” al lado de dos titos y el otro primo-primo, y más tarde con Mari Pacita. Espero que pronto volvamos a estar los tres juntos... (guiño-guiño a Fernan...)
Echaré de menos sus visitas a la Cuesta del Rosario... como el cabrón cada vez que se iba se despedía con un "adios, capuyo", y me apagaba la luz del despacho... no me daba tiempo ni a tirarle el capushón del boli...
Echaré de menos sus correos "profesionales", que empezaban siempre con un "Kanuté de Cadi de los cohone... que no te entera..."... y terminaban con un "adio, capuyo"...
Echaré de menos las cervecitas del mediodía (... weno... alguna vez llegábamos a las copitas, pa qué negarlo...), en el "Albareda" y/o en la Alhucema, con Gonzalo, mi soçi (su amigo... su 5º hermano), y Fernan (que se solía ir un poquito antes, más responsable él...). No hacía falta que hablásemos mucho... ni por supuesto de cosas trascendentes... nos valía con contar algún chiste de Lopera y/o de Jiménez... con mandar a tomar por culo a Torrijos... con callar mientras nos zampábamos nuestro pollo empanao con papas fritas...
Todos le echaremos de menos para realizar algunas gestiones (mi padre ya le echó de menos ayer... jiejiejie...). Creo que la mayoría de nosotros, e incluso los sobrinos-nietos, hemos sido inscritos por él ante el Registro Civil, al igual que nuestros matrimonios.. y ahí estaba también él para tramitar el papeleo en el Tanatorio, ayudando al primo Fernan, cuando nos dejó su Jefe hace apenas 8 meses...
Me reía el otro día con primo Javi, cuando en el Tanatorio nos hicieron un test para tramitar el funeral y la sala de velatorio... había algunas preguntas que a buen seguro el Capitan respondería con un "lo que le salga de los cojones"... cómo la que nos preguntaron acerca de a qué hora nos apetecía que nos sirvieran el coffe...
A muchos de nosotros nos hizo hasta de chófer en las bodas... Memorable la parada en la gasolinera en la de mi hermana, camino de la Hacienda del convite, comprando litronas, y la novia bebiendo a la espera de que llegasen los autobuses...
Eso sí... A pesar de estar siempre ahí... a pesar de poder contar siempre con él...a él, como ya se ha dicho por más de uno, le gustaba poco el figurar... siempre en un discreto segundo plano... aún recuerdo, a sabiendas de ello, la brasa que le dí con la boda de Mari Pacita... que si si estaba ensayando en casa por el pasillo, para el momento de entrar en la Iglesia con su hija del brazo; que si estaba estudiando los saludos con la cabeza y la manita, así cómo lo hace el Rey; que si le cabía el chaqué (con lo que a él "le gustaba" un chaqué); que si se portaría en la mesa con sus consuegros... Así me tuvo durante 6 meses... y el siempre me repsondía a mis bromas con el ya meritado "qué capuyo ere!!!!"... y me tiraba el primer papel (reciclado), que encontraba a la verita de su mesa...
Todo eso, y mucho más que me callo por no cansaros ni extendeme en demasía, le hacían un tío especial y querido por todos...Te vamos a echar mucho de menos Capitan... vaya faena la que nos has hecho...
Te quiere mucho,
Er Kanuté de Cadi
P.D.: "La muerte no nos roba los seres amados. Al contrario, nos los guarda y nos los inmortaliza en el recuerdo. La vida sí que nos los roba muchas veces y definitivamente."
Francois Mauriac (1905-1970) Escritor francés.
(Edu)
Yo recuerdo la historia de cuando mi padre iba a negociar el dinero de la semana con abuelo, y le explicaba, mira, papa, es que fumar cuesta tal, y con lo que tu nos das, no nos llega. “Pues no fuméis”. Es que tomar una cerveza cuesta tanto. “Pues no bebáis”. Nada, no había manera, papá salía con las orejas gachas, el resto de hermanos esperando el resultado de las negociaciones arriba, en la primera o segunda planta, y mi padre miraba hacia arriba y decía “nada, no hay manera”. Todos los hermanos estaban asomados, ¿todos? Que va, uno iba por libre, uno que era capaz de llegar a abuelo y no exponerle ningún problema, simplemente, con esa voz característica y grave, esa que siempre te hacía dudar de si estaba enfadado o alegre, le decía “papá, dame cinco duros”. Y ahí que abuelo soltaba la pasta sin rechistar. Ese era Quico.
Me acuerdo de las leches que le daba Nachete en la barriga a Quico cada vez que lo veía. Si, esas yo creo que eran las únicas leches que le podían hacer algún tipo de daño a ese muro, a esa roca llamada Quico, porque las pegaba bien fuertes. Pero mantenía el tipo, le seguía el juego, hacía como que le iba a dar, y se dejaba dar otro ostión en la barriga. Me acuerdo de, en las reuniones familiares, verlo siempre en un sillón, o en el lado de la esquina de cualquier sofá, apoyado con un brazo en el reposabrazo, mirando a un lado y a otro, descojonándose de vez en cuando con esa risa contagiosa que siempre tuvo, que se ponía coloradísimo cada vez que reía. Me acuerdo verlo a gusto con su cervecita y su cigarrito en las grandes reuniones, y verlo más a gusto en las pequeñas, en las que se animaba más a hablar.
Me acuerdo del lote de hablar que se pegaba con Fernando en el despacho…jejeje que no hombre, que esto es coña, me descojonaba cuando mi hermano contaba que allí en el despacho no se oía una mosca. Me acuerdo como Quico hizo como suyo el problema de buscar a Popi un despacho, y que al final le hizo hueco en Albareda.
Me resulta curioso que los recuerdos más lejanos que se me vienen a la cabeza sobre Quico hayan sido precisamente con las tres personas que nos han dejado. Imagino, allá donde sea que haya lo que tenga que haber o no, una especie de cielo en forma de Teodosio (¿Teodosielo?), en el que allí, en el gabinete, tal y como estaba cuando éramos más pequeños, Abuelo ve la tele en su sillón, la Semana Santa están poniendo. A su izquierda, en el otro sillón, está Nachete dibujando en un papel, y a la derecha, en el sofá ese que había antiguo, está Fernando, fumando su cigarrito, viendo también la tele. En ese momento, escuchan un ruido, alguien ha abierto la puerta de abajo, sin llamar, parece que tiene sus propias llaves. Se quedan mirándose los tres, Nachete sorprendido, Abuelo y Fernando con cara de extrañeza. Escuchan los pasos, unos pasos pausados, subiendo las escaleras lentamente, sin prisa, hasta que notan que ha llegado al primer piso, y ese alguien toca la puerta de la entrada del gabinete, en la parte de los cristalitos. Nachete no da crédito, se pone contentísimo y nerviosísimo a la vez, “Quico!!” dice, y se levanta corriendo, y le da su particular ostión en la barriga. Fernando se levanta rápido (¡rápido!), tras apagar el cigarro rápidamente en el cenicero de la mesa, “¡hombre compañero!”, dice, y va hacia él a darle un abrazo. Abuelo se ha quedado quieto, las lágrimas caen en sus ojos. Quico, antes de ir hacia él, se mete la mano en el bolsillo y saca una moneda de cinco duros “toma papá, tus cinco duros”, con su voz grave, y le da un abrazo del oso que lo levanta del suelo. Los cuatro se funden en un abrazo.
Abuela no es que no esté allí, es que como no la conocí mucho la he situado en la cocina, ella sabe quién ha llegado, y le está haciendo una buena ensalada de canónigos con pistachos, tomate, queso fresco y orégano…que noooooooo hombre, que no, lo que le está haciendo es un peaso de filete con papas y huevos fritos, “se va a poner como el Quico”, piensa ella. Y se sientan a comer, allí en el gabinete, los que llevan allí más tiempo preguntándole al que ha llegado las nuevas de este mundo, preguntándoles por cada uno. En un momento dado, Quico mira hacia donde está Fernando, mira a esa pared, cubierta de fotos de sus sobrinos, y se centra en un sector, y ve quienes son, y ve que son sus grumetes, y se acuerda de con quién los tuvo, y, antes de empezar, les pregunta a sus acompañantes, más experimentados en estas lides, que cómo se hace para mandar fuerzas a la gente que se queda, que como se hace para decirles que aquí estoy bien acompañado, que aquí no tengo dolores, que respiro bien, y que no hay ningún bicho en mi interior. Sus acompañantes le dicen la forma, y, antes de dar buena cuenta del plato que tiene delante, se levanta, y empieza a enviar fuerzas, y más fuerzas, y más fuerzas, y más fuerzas, y empieza a gritar “allá va toda mi fuerza, ejército, ¿sentís mis fuerzas?, mis tres queridos grumetes, ¿las sentís?¡¡os la estoy enviando toda!! ¡¿Sientes mi fuerza, mi amada Patrona?! ¿¡sentís las fuerzas!?¿¡las sentís!?”.
Te habría seguido, mi hermano. Mi capitán. Mi rey (Boromir, La comunidad del Anillo, El Señor de los Anillos)
martes, 3 de enero de 2012
martes, 27 de diciembre de 2011
Premio igriega 2011
Nos ha llegado la hora de ceder el honor que supone ser los
representantes de los PARODY y todos sabéis a quien hemos elegido
sin tener que calibrar méritos. Por supuesto a NENA y
FERNANDO. Acompañados de los LEONES
Empezaré por Fernando que nunca le puso una mala cara a nadie y
participaba siempre en todo, salvo los días de los pájaros. La mala
fortuna que este verano se ha colado en su familia le ha impedido
cuidar de NENA como se merece. Se nos fue tan ligero que no
tuvimos tiempo de pensar que estaba mal.
Qué decir de los leones. Han hecho mucho más de lo que se les
podía pedir. Ellos han visto cómo se les iba su madre y han luchado
como auténticos leones y de pronto su padre se va de esta vida sin
poder ayudar en nada. Los tres leones se unen como si fuera
uno solo y le dan las ganas de vivir a NENA y ya la tienen en la calle
disfrutando de lo que pueda,que será mucho.
La dedicación plena de estos tres increíbles LEONES no hubiera sido
posible sin la ayuda y apoyo de sus respectivas parejas.
NENA: si los PARODY siempre han sido una piña, tú eras la que mas
aportaba a esa unión a través de tus sabios consejos veraniegos (que
seguirás dando), de tus sorteos de regalitos de IKEA, y de tu saber
hacer.
Te queremos y te queremos en casa y en la calle y disfrutando de la
mejor familia que alguien pueda desear con tus tres hijos geniales,
tus 11 nietos maravillosos y tus seis hermanos y cuñados.
Recuerda esto y no lo olvides nunca...
TE QUEREMOS... !aprovéchate!
Sevilla 25 de Diciembre 2011
representantes de los PARODY y todos sabéis a quien hemos elegido
sin tener que calibrar méritos. Por supuesto a NENA y
FERNANDO. Acompañados de los LEONES
Empezaré por Fernando que nunca le puso una mala cara a nadie y
participaba siempre en todo, salvo los días de los pájaros. La mala
fortuna que este verano se ha colado en su familia le ha impedido
cuidar de NENA como se merece. Se nos fue tan ligero que no
tuvimos tiempo de pensar que estaba mal.
Qué decir de los leones. Han hecho mucho más de lo que se les
podía pedir. Ellos han visto cómo se les iba su madre y han luchado
como auténticos leones y de pronto su padre se va de esta vida sin
poder ayudar en nada. Los tres leones se unen como si fuera
uno solo y le dan las ganas de vivir a NENA y ya la tienen en la calle
disfrutando de lo que pueda,que será mucho.
La dedicación plena de estos tres increíbles LEONES no hubiera sido
posible sin la ayuda y apoyo de sus respectivas parejas.
NENA: si los PARODY siempre han sido una piña, tú eras la que mas
aportaba a esa unión a través de tus sabios consejos veraniegos (que
seguirás dando), de tus sorteos de regalitos de IKEA, y de tu saber
hacer.
Te queremos y te queremos en casa y en la calle y disfrutando de la
mejor familia que alguien pueda desear con tus tres hijos geniales,
tus 11 nietos maravillosos y tus seis hermanos y cuñados.
Recuerda esto y no lo olvides nunca...
TE QUEREMOS... !aprovéchate!
Sevilla 25 de Diciembre 2011
miércoles, 9 de noviembre de 2011
Crónica de la Parodyada
Resumen de la crónica colectiva que hemos ido haciendo por correo...
TÍO JERO TIA MARIA JOSE Y YO agradecemos a todos los sobrinos el día que hemos pasados juntos
y el buen almuerzo que nos han ofrecido (no sabría decir que comida de lo salado o dulce
estaba mejor) ; el libro de los cuarentones magnifico ; que bonita la tercera generación ; no
podemos quejarnos como se han portado los del F.R.A.P. ; han faltado mis dos hermanos
mayores pero espero que para Navidad podamos juntarnos los 7 y todo EL RESTO en
Teodosio o en donde sea Un beso para todos
P.D. Adjunto días de guardia para los del PIN-PONG (CABRITOS) 6. 11. 16. 21 Y 26. Las
de Diciembre ya os lo mandare
martes, 8 de noviembre de 2011
40 x 3
(El
que empieza es primo Richard, alias Cacallín, alias Lucas, va de
rojo, yo de azul, Maca, de verde…) Dicen
por ahí que de vez en cuando, en momentos puntuales, o en fechas
señaladas, conviene hacer pequeñas “paradas”…pequeños
“descansos”, en este camino tan incierto y particular que es la
vida… Y, con esa perspectiva que nos ofrece siempre el presente,
mirar, aunque sea brevemente, para atrás, para recordar (o para no
dejar de recordar) lo que fuimos… los que fuimos… lo que somos…
los que somos… (Ahí
está, muy bien Cacallín, poniendo las cosas en su justo término,
empezando por el principio)
Y
aprovechando la coyuntura (mientras
no podamos aprovechar la coyunda…),
de los 40 años cumplidos este mismo año, por tres miembros de esta
Familia, a saber, Jose, Maca y Cacallín, ¡¡eeeehhh
frena que yo aún soy treintañera!!! (no
entiendo muy bien el orden éste, primo, que yo sepa tú naciste
antes que yo) queríamos
aprovechar la ocasión para compartir con toda la Familia (con todos
vosotros) esta pequeña mirada… esta breve retrospectiva de estos
“40 años en Familia”.
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